Francisco Garmendia : Los primeros 21 años de vida son determinantes para un envejecimiento saludable

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  • En el Día Mundial de la Salud, que se conmemora este jueves 7 de abril, conversamos con el enfermero de la Residencia Amor de Dios sobre los factores que influyen en el envejecimiento activo. 

Diversas investigaciones plantean que el envejecimiento se inicia mucho antes de lo que creemos. “Varios estudios demuestran que la reserva funcional de las personas se acumula desde el nacimiento hasta los 21 años. Una vez llegado a ese peak, dejamos de generar esta reserva y comienza el declive funcional, que en un principio avanza lentamente y se va acelerando con el paso de los años”, explica Francisco Garmendia, Enfermero Universitario de la residencia de personas mayores Amor de Dios. 

De hecho, una investigación de la universidad de Stanford indica que el envejecimiento fisiológico no ocurre a un ritmo uniforme, sino que hay tres etapas en el ciclo de vida humano en donde se produce una aceleración de este declive: a los 34, 60 y 78 años.

Por esto, el enfermero asegura que es fundamental cómo vivimos y cuidamos nuestra salud durante nuestros primeros 21 años de vida, lo que nos permitirá generar una mayor reserva y un envejecimiento con mejor salud. “Lógicamente hay factores genéticos y ambientales que también afectan nuestra reserva funcional, sin embargo, lo que hagamos hasta los 21 años es muy determinante para una vejez más activa y saludable”.

Entre los factores más relevantes se encuentran la buena alimentación, la actividad física idealmente tres veces por semana, la vida social, no consumir drogas ni alcohol y una adecuada estimulación cognitiva. “Las personas con estudios superiores tienen una mayor calidad de envejecimiento, ya que sus redes neuronales se mantienen activas por más tiempo”.

Agrega que es importante que estos cuidados se mantengan a lo largo de la vida, pero sobre todo al llegar a los 60 años, cuando se vuelve más determinante tener hábitos saludables. “Sin importar la edad en la que empecemos a cuidarnos, siempre habrá un efecto positivo”, aclara. 

Una vida saludable después de los 60

El profesional opina que las residencias son una excelente alternativa para asegurar una vida más saludable en las personas mayores, ya que se realizan controles periódicos del estado de salud, signos vitales de los residentes, además de la estimulación física y cognitiva permanente, a cargo de profesionales como kinesiólogos y terapeutas ocupacionales. 

“Al vivir en una residencia podemos asegurar cuidados básicos, como una alimentación balanceada de acuerdo a los requerimientos nutricionales de la persona mayor, o una correcta ingesta de líquidos. Las personas mayores sienten menos sed y se deshidratan fácilmente, por lo que es de gran relevancia que nos preocupemos de su hidratación”. 

Junto con esto, el profesional indica que la vida en comunidad fomenta las relaciones sociales y una rutina de actividades que mantiene a los residentes ocupados también son factores decisivos para prolongar la funcionalidad. 

Contar con una familia es para el enfermero un último aspecto fundamental. “Aunque tengamos muchos vínculos sociales, necesitamos siempre de nuestra familia para mantener una buena salud emocional”, concluye.  

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