ENVEJECIMIENTO ACTIVO: GARANTIZANDO LA FUNCIONALIDAD DE LAS PERSONAS MAYORES

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El envejecimiento activo es un concepto que solemos escuchar con frecuencia, aunque no necesariamente entendemos de qué se trata. Sin embargo esta propuesta ha significado un cambio radical en la forma de abordar esta etapa de la vida. 

En las Residencias San Vicente de Paul utilizamos este principio como la columna vertebral de los cuidados a cada persona mayor, “velando por su bienestar y calidad de vida con el cariño y profesionalismo que exige, para transformar la vejez en una experiencia positiva a través de actividades significativas“, explica María Esperanza Saldaña, Terapeuta Ocupacional de la Residencia El Buen Samaritano. 

¿Qué es el envejecimiento activo?

Este concepto fue propuesto por  la OMS a finales de los años ‘90, para sustituir el de “envejecimiento saludable”. Lo definió como “el proceso de optimización de las oportunidades de salud, participación y seguridad con el fin de mejorar la calidad de vida a medida que las personas envejecen” (OMS, 2002).

El nuevo planteamiento se basa en los derechos de las personas mayores, reforzando la igualdad de oportunidades y trato en todos los aspectos de la vida. La aplicación del  envejecimiento activo a nivel social, y no sólo desde la perspectiva de los cuidados en la tercera edad, busca prolongar  la participación de este grupo en el mundo laboral e impacta en una reducción de  los gastos de asistencia debido a discapacidad o problemas de salud.

¿Cómo abordamos el envejecimiento activo en Residencias San Vicente de Paul?

“Nuestro objetivo está dirigido a ampliar la esperanza y calidad de vida mientras se envejece, más allá de su estado de dependencia, de manera participativa, integral y sostenible, a través de las actividades significativas que realizan día a día”, afirma la terapeuta ocupacional.

El envejecimiento activo se sustenta en cuatro pilares fundamentales que orientan las oportunidades de bienestar físico, social y mental al que debería acceder toda persona mayor, asegurando su participación en dimensiones sociales, económicas, culturales, espirituales y cívicas.

Estos son, y así se viven en nuestras residencias: 

  • Actividad física: a través de jornadas de kinesiología, ejercicio y movilidad autónoma en las residencias o fuera de éstas, según lo permita el nivel de dependencia.
  • Bienestar mental: por medio de actividades cognitivas como talleres de huerto, pintura, ejercicios reminiscencia o musicoterapia, estimulando recuerdos, aprendizaje y autonomía.   
  • Participación social: con actividades recreativas y talleres de literatura, juegos y actualidad estimulamos los vínculos entre residentes. Los cuidados diarios, la relación con el personal que los atiende y el fomento de visitas frecuentes de los familiares son también espacios relevantes de socialización. 
  • Alimentación saludable: con el apoyo de nuestra nutricionista, Rosario Ortúzar, hemos diseñado un menú saludable y variado acorde a las necesidades nutricionales de los adultos mayores y sus diversos estados de salud. 

En San Vicente de Paul propiciamos que nuestros residentes vivan una vejez socialmente activa para mantener su funcionalidad y habilidades cognitivas remanentes. Trabajamos día a día para mejorar e innovar en su cuidado , inspirados por nuestro Sello Vicentino de calidez y cercanía. 

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